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jueves, 10 de septiembre de 2015


El sufrimiento de las víctimas.

El niño, quien siempre había sido retraído, callado y solitario, se fue aislando cada vez más. La escuela se volvió una carga, porque además de ser el nerd tenía un apellido que causaba risa entre los demás niños de nueve años. 
Al llegar a la adolescencia nunca experimentó un cambio de voz; siguió con su voz de “silbato", por lo que decidió dejar de hablar.

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