El sufrimiento de las víctimas.
El niño, quien siempre había sido retraído, callado y
solitario, se fue aislando cada vez más. La escuela se volvió una carga, porque
además de ser el nerd tenía un apellido que causaba risa entre los
demás niños de nueve años.
Al llegar a la adolescencia nunca experimentó un cambio
de voz; siguió con su voz de “silbato", por lo que decidió dejar de
hablar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario